 {"id":3938,"date":"2018-08-08T08:56:19","date_gmt":"2018-08-08T08:56:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ucat.edu.ve\/web\/?p=3938"},"modified":"2018-08-08T09:00:50","modified_gmt":"2018-08-08T09:00:50","slug":"homilia-santo-cristo-de-la-grita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ucat.edu.ve\/web\/homilia-santo-cristo-de-la-grita\/","title":{"rendered":"HOMILIA &#8211; SANTO CRISTO DE LA GRITA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-3941\" src=\"http:\/\/www.ucat.edu.ve\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Noticia-UCAT-Homilia-521x322.png\" alt=\"Noticia-UCAT-Homilia\" width=\"521\" height=\"322\" srcset=\"https:\/\/www.ucat.edu.ve\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Noticia-UCAT-Homilia-521x322.png 521w, https:\/\/www.ucat.edu.ve\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Noticia-UCAT-Homilia-340x210.png 340w, https:\/\/www.ucat.edu.ve\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Noticia-UCAT-Homilia.png 1086w\" sizes=\"(max-width: 521px) 100vw, 521px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong>HOMILIA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong>SANTO CRISTO DE LA GRITA<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una de las acciones m\u00e1s determinantes y humanas de Dios en la historia de la humanidad es la Encarnaci\u00f3n de su Hijo, Jes\u00fas, el Dios humanado. Se hizo presente en el mundo de tal manera que se identific\u00f3 con los seres humanos en todo menos en el pecado. As\u00ed el Se\u00f1or se introdujo en el camino de la gente para compartir con ella sus alegr\u00edas y tristezas. Ese caminar culmin\u00f3 en Jerusal\u00e9n con la Cruz liberadora, la cual se abri\u00f3 posteriormente a la novedad de vida con la resurrecci\u00f3n. Hoy, nuevamente acudimos como peregrinos para honrar al Salvador, plasmado en el hermoso \u00edcono del Santo Cristo de la Grita. Lo hacemos desde nuestra pertenencia al pueblo, acompa\u00f1ando sus dolores y angustias, ilusiones y esperanzas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta celebraci\u00f3n compartimos el pan de la Palabra y de la Eucarist\u00eda. Es alimento para poder seguir en nuestra peregrinaci\u00f3n cotidiana. Venimos a encontrarnos de manera especial con el Cristo del Rostro Sereno, quien se hizo presente en nuestra historia. \u201cPor los valles y montes andinos\u201d se meti\u00f3 en nuestra historia y desde aqu\u00ed se hizo protector de Venezuela. El anuncio de su Evangelio se ha venido dando bajo el reflejo de su rostro sereno y sostenido por sus brazos amorosos. Es, junto con Mar\u00eda de la Consolaci\u00f3n, el gran \u00edcono que ilumina nuestras vidas y misi\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Antes de enriquecernos con el pan eucar\u00edstico, les invito a saborear el tambi\u00e9n sabroso pan de la Palabra. La Liturgia, hoy como siempre, nos brinda, a trav\u00e9s de las lecturas proclamadas, el gustoso alimento que nos sustenta en nuestra vida de encuentro y seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Evangelio, recientemente anunciado, habla de un encuentro desafiante. Los ap\u00f3stoles se hallan en aguas turbulentas y ven llegar a Jes\u00fas caminando sobre las aguas. Este les dice que no tengan miedo: \u201cSoy Yo no tengan miedo\u201d. Pedro reta al Se\u00f1or: \u201cSi eres T\u00fa, haz que camine hacia ti\u201d. Entonces, Jes\u00fas le invita a caminar hacia \u00c9l; pero al poco de hacerlo comienza a hundirse. Una es la raz\u00f3n: \u201chombre de poca fe\u201d. Jes\u00fas lo toma de la mano y lo incorpora en la barca donde los disc\u00edpulos hacen lo que Pedro mismo deb\u00eda haber hecho antes; es decir, una profesi\u00f3n de fe: \u201cT\u00fa eres el Hijo de Dios\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El drama que vive Pedro es fuerte. Primero no reconoce a Jes\u00fas. \u201cSi eres T\u00fa, haz que yo camine hacia ti\u201d. Ante la auto identificaci\u00f3n del Se\u00f1or, \u201cYo soy no teman\u201d, Pedro duda. No pone en juego su fe sino su prepotencia y creencia de superioridad. S\u00f3lo Jes\u00fas puede caminar sobre las aguas, pues es Dios y tiene el poder para hacerlo. Pedro quiere ser cono Jes\u00fas, hasta cuando descubre su debilidad en el hundimiento que lo puede ahogar. All\u00ed surge el clamor que brota desde el m\u00ednimo de fe que a\u00fan le queda: \u201cS\u00e1lvame Se\u00f1or\u201d. El hombre de poca fe termina por agarrarse del \u00fanico que puede salvar y ante quien, con sus compa\u00f1eros, hay que reconocerle su poder salv\u00edfico verdadero: \u201cT\u00fa eres el Hijo de Dios\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cristo es la revelaci\u00f3n del poder de Dios, Con su vida, acciones y ense\u00f1anzas, Jes\u00fas revela el plan de Dios. Y como hemos o\u00eddo del libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, la expresi\u00f3n radical de esa revelaci\u00f3n est\u00e1 en la Cruz y la Resurrecci\u00f3n. La respuesta del creyente, que no deber\u00eda ser\u00a0\u00a0un hombre de poca fe, es la del testimonio: \u201cSomos testigos\u201d. Esto es, ser una p\u00e1gina viva de la Palabra de Dios: tomamos la cruz y seguimos a Jes\u00fas en el camino de la vida nueva del Resucitado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero, a la vez, como nos indica Pablo, existen enemigos de la Cruz de Cristo. Son quienes de diversas formas y con variadas tendencias de car\u00e1cter filos\u00f3fico, cultural y religioso se oponen o se burlan de ella. La mejor respuestas a dichos enemigos de la Cruz de Cristo es provocar la imitaci\u00f3n de Cristo crucificado y resucitado. Dicha imitaci\u00f3n requiere una transformaci\u00f3n personal que debe desembocar en una actitud permanente: \u201cmantenerse firmes en el Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ahora, al contemplar el \u00edcono del Santo Cristo de los Milagros de la Grita, podemos saborear el pan de la Palabra que se nos est\u00e1 brindando. El Santo Cristo de la Grita nos permite, en primer lugar, profesar la fe y decirle \u201cT\u00fa eres el Hijo de Dios\u201d. Como peregrinos comprobamos que los hermanos que llegan a este monte santo y tambi\u00e9n nosotros mismos reconocemos ser disc\u00edpulos del Se\u00f1or. Puede ser que sea d\u00e9bil la fe, pero hay fe. Lo que s\u00ed es claro es que \u00c9l es el centro de nuestra propia vida cristiana. El Cristo del Rostro Sereno es para cada uno de nosotros una invitaci\u00f3n a imitarlo y a dejarnos transformar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El mismo Se\u00f1or nos ha pedido seguirlo tomando la propia cruz. Esto requiere ver el significado que ella tiene para nosotros: un poder de salvaci\u00f3n con consecuencias claras para la humanidad. No es un mero episodio, lleno de elementos contradictorios e inexplicables. Es el acontecimiento donde se inici\u00f3 la Nueva Creaci\u00f3n con la cual pudimos comenzar a ser hijos de Dos Padre y, con ello, tambi\u00e9n llegar a ser hombres nuevos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Gustando el pan de la Palabra ante el Santo Cristo de la Grita, hasta quien llegan miles de peregrinos, podemos comprobar la fe de nuestro pueblo. Es una fe clara con la que carga su propia cruz. Dicha fe hoy se manifiesta en la caridad hecha solidaridad, aunque golpeada en su esperanza por la crisis que arrebata sus ilusiones y su calidad de vida. A la vez, s\u00f3lo esa fe en Cristo le sostiene ante el menosprecio por su dignidad humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy tambi\u00e9n nos conseguimos con enemigos de la Cruz de Cristo. Entre ellos se encuentran quienes siguen cuestionando la validez de la doctrina acerca de la Cruz. Se repiten los mismos argumentos de la \u00e9poca de Pablo: esc\u00e1ndalo para algunos, estupidez para otros. Pero, junto a esto, se dan otras situaciones escandalosas contra\u00a0\u00a0la Cruz del Se\u00f1or. Lamentablemente, muchos de esos enemigos se identifican como cat\u00f3licos. Tienen un denominador com\u00fan: el desprecio y la desvalorizaci\u00f3n de la dignidad humana. Efecto de ello es la visi\u00f3n reductiva y opresora del ser humano: el valor de la persona se rebaja y se coloca entre par\u00e9ntesis, pues lo que importa para ellos son sus intereses particulares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre los enemigos de la Cruz de Cristo hoy podemos se\u00f1alar los siguientes: Aquellos que, en las diversas responsabilidades p\u00fablicas o privadas que tienen en la sociedad, imponen cargas inmensamente pesadas sobre los hombros de la gente; los que provocan el hambre de muchos hermanos as\u00ed como la indefensi\u00f3n en el campo de la salud al no brindarle seguridad y confianza para obtener y mantener una adecuada calidad de vida. Son quienes viven en contradicci\u00f3n con el Evangelio, pues, en vez de servir, buscan ser servidos y prefieren actuar como los que tiranizan a los pueblos y naciones. Junto a ellos est\u00e1n los que desarrollan el comercio de muer6te con el narcotr\u00e1fico, los violentos que hacen de la delincuencia su estilo de vida. Asimismo, quienes se dedican al contrabando y el \u201cbachaqueo\u201d y el \u201cmatraqueo\u201d, la especulaci\u00f3n o quienes impiden el desarrollo integral del pueblo. Tambi\u00e9n hallamos quienes se consideran due\u00f1os de la vida al promover y defender el aborto y la eutanasia. De igual modo, los que destruyen la unidad y esencialidad de la familia con la ideolog\u00eda de g\u00e9nero y la pretensi\u00f3n de imponer el mal denominado \u201cmatrimonio igualitario\u201d. Tristemente, hay muchos hombres y mujeres de Iglesia que se convierten en enemigos de la Cruz de Cristo por su indiferencia, mediocridad, omisiones y falta de compromiso, e incluso con el terrible flagelo de la corrupci\u00f3n. En el fondo, todos esos y otros m\u00e1s han ca\u00eddo en la tentaci\u00f3n de creerse Dios y pretenden caminar sobre las aguas tormentosas del momento actual en Venezuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, la Cruz de Cristo sigue siendo signo de victoria para todos y cada uno de nosotros. Es \u201cmotivo de orgullo\u201d,\u00a0pues all\u00ed se sigue dando la Nueva Creaci\u00f3n. Por eso, nos gloriamos en esa Cruz redentora de Jes\u00fas. En ella se incluye la humanidad por la que se ofreci\u00f3 la V\u00edctima por excelencia, Cristo el Se\u00f1or. En los brazos del crucificado podemos ver a tantos hermanos que encuentran apoyo y consolaci\u00f3n. No es dif\u00edcil entenderlo, pues el mismo Se\u00f1or se despoj\u00f3 de su condici\u00f3n divina para hacerse pobre y enriquecer a todos los seres humanos, en especial a sus predilectos, los m\u00e1s peque\u00f1os y pobres de la sociedad. Esto nos recuerda que nuestra fe en Cristo encierra en s\u00ed misma la opci\u00f3n preferencial por los pobres y excluidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al contemplar al Santo Cristo, descubrimos en su Cruz los rostros de tantos j\u00f3venes y familias completas que han debido emigrar a otros pa\u00edses; los de la inmensa cantidad de venezolanos que est\u00e1n pasando hambre de verdad, as\u00ed como de los numerosos ciudadanos que han visto deteriorar su salud por falta de adecuada atenci\u00f3n y medicamentos. All\u00ed tambi\u00e9n miramos a tantos adolescentes y j\u00f3venes que est\u00e1n siendo manipulados por mafias que los est\u00e1n conduciendo a la prostituci\u00f3n, sobre todo fuera del pa\u00eds. Sentimos la presencia de los pobres, excluidos y menospreciados, de os privados de libertad olvidados por la justicia y los organismos respectivos. Tambi\u00e9n encontramos los rostros de padres de familia quienes ven perder a sus hijos a causa de la violencia, as\u00ed como de los ancianos que terminan su vida en el olvido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Junto a esos rostros llenos de dolor, podemos ver los de quienes, venciendo dificultades e incomprensiones, est\u00e1n dando lo mejor de s\u00ed a favor de los hermanos: quienes atienden a los migrantes en la frontera y en otros pa\u00edses hermanos, los que contagian esperanza a trav\u00e9s de su solidaridad, quienes han optado por seguir en Venezuela construyendo el Reino de Dios, de justicia, paz y amor. Los que no tienen miedo de avizorar el futuro desde el compromiso con el Cristo liberador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Pan de la Palabra nos prepara para compartir el de la Eucarist\u00eda y reafirmar el compromiso que nos corresponde realizar por ser disc\u00edpulos misioneros de Cristo, muerto y resucitado. Despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n proclamaremos que es el sacramento de nuestra fe: ello encierra lo que nos toca hacer bajo la mirada del Se\u00f1or del Rostro Sereno. En primer lugar, hemos de mantenernos firmes en el se\u00f1or y hacerlo sentir a los dem\u00e1s mediante nuestro testimonio de vida. Esa firmeza en el Se\u00f1or nos permitir\u00e1 a no ser gente de poca fe. Es lo que nos debe distinguir en cualquier circunstancia y particularmente en estos tiempos de crisis. En segundo lugar, nos impulsar\u00e1 tambi\u00e9n a prestarle a Cristo nuestros propios brazos para sostener a los m\u00e1s d\u00e9biles y protegerlos. Asimismo, caminar con Cristo sobre las aguas turbulentas de la crisis y as\u00ed rescatar a los que se hunden por su falta de fe y proteger a quienes est\u00e1n en la seguridad de la barca. Como consecuencia, en tercer lugar mostrar que en medio de la turbulencia del momento, el Se\u00f1or est\u00e1 all\u00ed con nosotros. No podemos prescindir de Cristo si queremos salir de la crisis que golpea al pa\u00eds entero: \u00c9l nos da la luz de su Palabra y la fuerza de su Esp\u00edritu de amor, mientras nos desaf\u00eda cuando nos recuerda que todo lo que se le haga a cualquiera de los m\u00e1s peque\u00f1os se le hace al mismo Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Papa Francisco nos invita a \u201dlevantar los ojos al Crucificado\u201d (G.Ex\u00a015). Como peregrinos llenos de fe, es lo que hacemos cada vez que venimos a encontrarnos con el Santo Cristo de la Grita. Que sean ojos de fe para ver y contemplar en \u00c9l, \u00edcono de nuestra Iglesia en el T\u00e1chira, lo que \u00c9l ha hecho por nosotros y lo que nosotros en su nombre hemos de hacer. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><strong>6 de Agosto 2018.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><strong>+Mario Moronta R., Obispo de San Crist\u00f3bal.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMILIA SANTO CRISTO DE LA GRITA &nbsp; Una de las acciones m\u00e1s determinantes y humanas de Dios en la historia de la humanidad es la Encarnaci\u00f3n de su Hijo, Jes\u00fas, el Dios humanado. 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